mayo 17, 2017

SEIS PASOS PARA COMENZAR UN PROYECTO Y AVENTURARSE MÁS

 

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Seguramente más de una vez nos hemos quedado con ganas de algo que no llevamos a cabo por que nos da "susto" o bien porque hay etapas que de verdad, uno se "estaciona" un rato.

No hay fórmula mágica para empezar. 

Y muchas veces dependerá de qué etapa personal estás viviendo.

(A mí en algunas ocasiones la creatividad me ha salvado en los momentos más difíciles)

Cuesta aventarse, y no sólo dinero... 

¿Cómo nos daremos cuenta de nuestras capacidades si no nos damos la oportunidad de probar algo distinto?

Por ejemplo: esa súper idea que quieres emprender por tu cuenta o proyecto que de sólo pensarlo te saca una sonrisa interna.

Y de pronto..

Es aquí cuando la voz llega y comienza a dar lata:

-"Pero enfocarme no es tarea fácil, hay que tener disciplina y voluntad-", Pues sí.

Mi querida malabarista:

Para empezar con esa idea que te quita el sueño y ver la luz al final del túnel, hay que empezar.

 

1. Tener una idea clara de lo que quieres hacer, al final nadie conoce mejor tu historia que tú. 

 

Esto es vital. ¿Exactamente qué quieres hacer? ¿Dónde estás parada el día de hoy?

He conocido a muchas mujeres emprendedoras que tienen listo su idea de producto pero no pueden aterrizar esos "intangibles" que lo hacen único y especial.

O tienen tantas ideas y pasiones que es complejo aterrizarlas.

Es normal, uno no se puede enfocar en todo a la vez cuando arrancas algo nuevo. 

Muchas veces no somos los únicos y el pastel lo tenemos que compartir, estamos haciendo lo mismo que otros o nadie nos conoce; pero... ¿Qué valores extras tiene lo tuyo? ¿Qué es lo que te hace brillar como vestido de lentejuelas?

Y eso mi querida malabarista es un clavado a tu personalidad y tu propia autenticidad. No la de tu amiga, la que sigues en instagram o la que ya tiene más años en algo similar.

 

2. Identificar a tu cliente es importantísimo, ¿Quién es tu cliente ideal? Recuerda que tu cliente no es todo el mundo.

 

En un mundo ideal quisiéramos abrir la puerta de nuestro negocio y que todos hicieran una fila de tres cuadras para consumir nuestros productos. La verdad es, que tu cliente no es todo el mundo. 

Tu servicio o producto es para alguien muy particular, ¿Qué gustos tiene?, ¿Qué hace?, ¿Por qué compraría tu producto?. ¿Por qué se identifica contigo?

Estoy segura que si analizas muy bien esta parte, podrás definir quién quieres que te compre y sobre todo, cómo debes contárselo. 

¿Con qué valores se identifican? porque como bien es conocido: consumimos experiencias también.

 

3. No tienes que ser una mega empresa transnacional para hacer por escrito un plan de negocio y estrategia.

 

Abrir tu página de internet, sacar ahorros debajo del colchón, buscar socios, pensar en el nombre de la empresa (esto es horrible) ¡Estoy empezando y tengo mil cosas por hacer!. 

Lo sé, pero antes de pensar de qué color será la silla de nuestro escritorio o el color de la entrada del negocio, hay hacer un documento con el planteamiento de tus deseos y necesidades para tu proyecto.

No importa el tamaño o si estás haciendo gelatinas en tu casa.

Toma tiempo pero vale la pena hacerlo, te ayuda a organizarte. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo lo haré? ¿Qué procesos tendré?

Escribir las ideas y tu plan de negocio te da estructura, te permite ahorrar para invertir en imagen y lo que necesites. 

Porque sí, hay que arriesgar un poco, invertir paso a paso si deseas ver resultados y probarte.

Este documento es para ti y cambia mucho con el tiempo, pero te motiva a organizarte y a evaluar las etapas de tu idea o proyecto.

 

4. Recurre y confía en un profesional que tenga la experiencia necesaria y el estilo que buscas.

 

Busca, invierte, aprende algo nuevo; investiga que hacen los demás, por qué lo hacen y quién te gustaría que sumara valor a tu proyecto.

Algunas veces queremos hacer todo nosotros, pero delegar las áreas que no son de nuestro conocimiento o investigarlas con los demás hace que nuestras ideas fluyan mejor y vayan tomando forma.

 

 

5. Recuerda que no es sólo una imagen más.

Es el conjunto de atributos que podrán lograr comunicar lo que quieres que identifiquen tus futuros clientes de ti.

Si hablo como diseñadora aquí me daría vuelo definiendo el diseño y el por qué o sí es un diferenciador. 

Pero por lo pronto no le daré tantas vueltas a esto. 

Puede ser un producto o servicio extremadamente bueno, pero su exterior no comunica la maravilla de lo que realmente es, o bien, no tiene ninguna magia oculta pero hay una competencia del tamaño del universo y eres la valiente que estará dentro de ella. 

¿Cómo lograr un espacio?, 

¿Cómo lograr que te vean?,

Aquí es donde el diseño sumado a otros esfuerzos hacen su papel.

 

6. Por último: 

No ignores el llamado a la aventura. 

 

Ya dejamos lo racional, y la ¿emoción?.

Tal vez estás en este momento leyendo tus redes sociales con un café en la mano, pensando: ¡Ya voy! me aviento.

La vida es una constante aventura, tener un pensamiento y actitud creativa para enfrentar lo que se vaya presentando, motiva a generar y disfrutar de lo que hacemos.

No siempre será fácil, casi nunca lo es y no hay fórmulas mágicas.

La magia está en uno mismo, en mantenerse en constante aprendizaje para seguir haciendo lo que te hace feliz, una, dos o tres veces, no importa si cambias de opinión o si das la vuelta a la tortilla de esa idea... sólo hay que aventurarse.

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