enero 09, 2020

Lo que un molesto tumor me enseñó en un año

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Este año que acaba de terminar no busqué más clientes de diseño, no di clases, nada. Sólo entregué mis reservas de energía a los proyectos que llegaron solos.

Cargué mucho.

No fui por más, estaba desgastada por estrés emocional.

 

Tenía meses trabajando en decisiones importantes y poco después, -hace un año- apareció en el interior de mi cuerpo una masa redonda de amplio diámetro; ahí, en la pantalla del Ginecólogo la vi agarrada de mí. Recuerdo que vi al médico y dije: ¿Qué rayos es eso? ¿Un tumor? ¿De un año a otro?

 

La espera para averiguar su naturaleza fue un terror absoluto. Una experiencia horrible para Alonso y para mí.

 

Recuerdo que seguí entregando compromisos de trabajo, creo que dí mi último curso, salimos con amigos... pero fueron días estresantes y de pesadillas.

 

Si fuera buena para ilustrar, dibujaría esa piraña que soñé atrapada dentro de mí, agresiva, enojada, luchando por liberarse para masticarme todita. 

 

Mi cuerpo y mi mente se protegieron tanto ante el susto de un cáncer que gastaron en sólo quince días toda la energía que se distribuye en un año. 

 

No fue nada maligno, sólo es un intruso grande y desgastante en otros síntomas.

 

Pasaron los meses y no entendía por qué un evento tan pequeño me había quitado tanto.

Parecía que “eso” tenía otro significado y me quería decir más:

 

“Estás cargando mucho Lucy, ya libérate”.

 

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Hoy es distinto.

 

Pero me despertó tantas cosas internas que le tuve que chambear bastante internamente.

 

Me ha tomado un año entender todos los simbolismos y situaciones –que para bien y mal- he dejado que me invadan y se agarren de mí robándome mi bienestar.

 

Hoy lo imagino ahí, aferrado, insiste en robarse mi bienestar; pero sé que tiene miedo porque sospecha que tengo planes para que le llegue su hora y sacarlo, porque ya sé que no lo necesito, porque ya sé qué significa.

 

Lo comparto con ustedes porque creo que a veces hay taaantas cosas que nos restan energía simbólica durante años, y a pesar que, muchas no están en nuestro control, la decisión de trabajar en ellas SÍ –nunca será fácil- de hecho, es HORRIBLE entrarle. 

 

¿Por qué? porque es más cómodo inventarnos realidades “buenas”, fantasías o justificarnos para no pasar por el esfuerzo de reconocer, enfrentar y vivir la incómoda lista de sentimientos variables que recorren nuestro cerebro hasta agotar el cuerpo; hasta que por fin, un día llegas a un punto (exhausto) pero con más claridad de lo que sí eres responsable.

 

Ahí, es cuado tenemos la posibilidad de hacer un cambio y despedir las historias que no te tocan para regresarlas y acomodarlas en el lugar al que pertenecen; poner límites y agregar más de dónde sí tienes para darte cuenta lo que sí puedes controlar para construir y recuperar nuevamente.

 

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Hay años donde uno no recoge nada, pero si enfrenta esas pirañas internas, sí siembras para crecer en otro lado. -Un nuevo jardín-.

 

El año pasado fue bueno, llegué a mis 40 años con decisiones nuevas y apagué por fin el reloj biológico para escuchar mejor a dónde voy.

Sigo trabajando en el tema y aunque no tengo todas las certezas, la diferencia es que ya lo sé y por lo pronto siento que ya avancé.

 

Sé que la riqueza interna no llega sola por la simple creatividad o milagro, tienes que enfrentar tu historia y acomodarla para que no te siga robando, y seguro, con paciencia y trabajo, hace que crezca después algo mejor que un tumor. ⁠

Tengo algunas historias que compartirles del tema de no tener hijos. Todas tenemos una historia que contar y yo también leo de otras personas para entenderme más. (No he descubierto todo pero me lo cuestioné largo tiempo).

A veces me preocupa el futuro o me anticipo a nostalgias que tal vez ni suceden, ahí trato de bajarle dos rayitas y saber que no puedo abarcar todos los espectros del ser humano a la perfección de felicidad infinita, pero como me escribió una amiga:

SÍ puedo abarcar la curiosidad de lo que venga.

(Gracias por decírmelo)

 

Cada uno carga su historia y es sólo una parte reflejo de ella, no creo que absolutamente TODO lo que nos pasa nos defina para el futuro, pero entender de dónde venimos sí nos da la posibilidad de construir distinto.

Por lo pronto, hola de nuevo y ¡Feliz año para todos!

Gracias por leerme y nos vemos pronto por aquí.

 

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